El 8º Pasajero

Caída (Falling). Supergirl y el miedo a lo que llevamos dentro

· por Dids · 2 min de lectura

¡ATENCIÓN! Spoilers del 1x16 de Supergirl, «Falling». Sí, ya sé que hace mucho tiempo de esto y que no es nada que destripe la trama, pero eso, avisados quedáis… ¡Cuánto echaba de menos escribir algo así! :)

Hay episodios que no destacan por lo que cuentan, sino por lo que te obligan a mirar. Caída (Falling) es uno de ellos. Parece un capítulo sencillo, pero esconde una pregunta incómoda: ¿Quiénes somos cuando desaparecen los filtros?

Kara Danvers con gafas y jersey negro de cuello alto en la oficina de CatCo, en Supergirl

La excusa ya la conocemos: la kryptonita roja afecta a Kara. Pierde el control, se vuelve impulsiva y menos empática. Nada nuevo en una historia de superhéroes. Pero el capítulo no va de “Supergirl fuera de control”. Va de lo que queda cuando alguien deja de medir sus palabras.

Donde más duele

Lo más duro no es la violencia. Es lo que Kara les dice a las personas que más quiere.

A Alex le echa en cara años de sacrificios y renuncias. Saca a la luz un miedo que siempre ha estado ahí: ser una carga, haber condicionado la vida de su hermana desde que eran niñas. Y duele, porque Alex sabe que ese miedo existe. No es justo, pero es real. A James le rompe la imagen que tiene de su relación: no ocupa en su vida el espacio que cree ocupar. Es una crueldad más sutil, pero igual de certera.

Kara con el traje de Supergirl y grietas rojizas en la cara, con una mujer rubia desenfocada al fondo

No son insultos al azar. Son verdades deformadas, dichas sin cuidado… pero nacidas de algo real. Y es aquí donde el episodio se pone incómodo de verdad. La kryptonita roja no crea pensamientos nuevos: solo quita el autocontrol.

Y eso deja una pregunta en el aire: ¿Qué hacemos con esas partes de nosotros que preferimos no mirar?

Todos tenemos pensamientos que no nos representan del todo: celos, miedos, inseguridades. Verlos salir así obliga a preguntarse si somos peores de lo que creemos… o simplemente más complejos.

El verdadero drama llega después

Al final, lo que pesa no es la amenaza superada, sino la culpa. El miedo a haber dicho cosas irreparables. La duda de si esas palabras dicen algo de quién es Kara en realidad. El conflicto ya no es externo. Es interno, íntimo.

Kara tumbada con electrodos en la sien bajo la luz amarilla de las lámparas solares del DEO, a punto de llorar

Y el capítulo no te tranquiliza con un “no pasa nada, no eras tú”. Plantea algo más adulto: que incluso queriendo hacer el bien podemos herir a quienes más queremos. Y que aprender a vivir con eso también es crecer.

Por eso Caída es mucho más que “el capítulo en el que Supergirl se vuelve mala”. Es de esos episodios que te recuerdan que, a veces, 45 minutos bastan para mirarte al espejo.

So say we all